Encuestas a boca de urna muestran un triunfo del NO a una reelección de Evo

Nacionales 21/02/2016 Por
La posibilidad de que el presidente de Bolivia, Evo Morales, vuelva a ser candidato en el 2019 parecieron frustrarse si, como señalan dos encuestas, el No se impuso al Si, aunque por un margen apretado, en el referendo constitucional en el que los bolivianos fueron consultados sobre la chance de habilitar al jefe de Estado, mecanismo que la actual Carta Magna veta.
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- Evo Morales

Las encuestas, difundidas cuatro horas después del cierre de las mesas, fueron realizadas por las empresas Ipsos y Equipos Mori por el sistema de recuento rápido, y terminaron con resultdos muy cercanos.

El estudio de Ipsos –hecho para el canal privado ATB-registra la victoria del No con un 52,3 por ciento frente al 47,7 por ciento que suma el Sí, mientras que el relevamiento de Equipos Mori -para la red Unitel, Red Uno y el diario El Deber- otorga un 51 por ciento para el No y un 49 por ciento para el Sí.

Según los dos sondeos, la opción oficialista solo habría ganado en los departamentos de La Paz, Cochabamba y Oruro, y el rechazo a modificar la Constitución otra vez se habría impuesto en Santa Cruz, Potosí, Chuquisaca, Tarija, Beni y Pando.

Más de 6,5 millones de bolivianos estaban llamados hoy a votar en este referendo, en el que se consultó sobre una reforma constitucional para ampliar de dos a tres los mandatos presidenciales consecutivos permitidos, lo que posibilitaría que Morales pudiera volver a encabezar la fórmula oficialista.

Las encuestas publicadas en las últimas semanas vaticinaban un resultado muy parejo entre ambas opciones, aunque fueron hechas antes de que parte de la prensa difundiera una polémica denuncia que implica al mandatario en un supuesto caso de tráfico de influencias a favor de una empresa china en la que trabaja una ex pareja suya, irregularidad que el Ejecutivo rechazó de plano.

El resultado de los sondeos, no obstante, no contemplaba la votación en el exterior, que alcanzaba a cerca del 4,5 por ciento del padrón, lo que eventualmente podría cambian la tendencia. Según el Tribunal Supremo Electoral (TSE), se trata de 280 mil votos, más del doble de la ventaja provisional que el No le lleva al Sí en las encuestas.

El empresario Samuel Doria Medina, líder de la Unidad Nacional, la principal fuerza opositora, salió a festejar la derrota del Si que anticipan las encuestas, igual que el gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas, pero desde el gobierno el ministro de Autonomía, Hugo Siles, consideró que los resultados son preliminares y que deben esperarse los finales y oficiales.

Esos primeros números, aún de encuestas, alejaron algo la incertidumbre de la que se prevé como una larga espera hasta tener cómputos oficiales, por la lentitud que se vaticina para el escrutinio y por la extensión del horario de varias mesas.

Aunque la mayoría de las mesas dispuestas para que los bolivianos votaran cerró en el horario previsto, la extensión de plazo de sufragio en varios recintos de Santa Cruz de la Sierra y la prohibición de dar resultados de encuestas hasta las 20 (las 21 de Argentina) prolongaban las dudas sobre el resultado.

El sufragio fue de 8 a 16 (9 a 17 de Argentina), pero se extendió en mesas en las que se registraron demoras, por faltante de materiales, ausencia de las autoridades o largas filas de personas aún sin votar. El TSE prolongó durante cuatro horas la votación en 15 recintos de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra y llamó a votar el 6 de marzo en 24 mesas que hoy no pudieron habilitarse.

Más allá de esto, la titular del Tribunal, Karina Uriona, calificó de “tranquila” la jornada de sufragio y el jefe de la misión de observadores de la OEA, el dominicano Leonel Fernández, destacó la normalidad del proceso.

El ministro de Gobierno, Carlos Romero, reportó la detención de 318 personas por infringir disposiciones que prohíben el consumo de bebidas alcohólicas y el manejo de vehículos sin autorización del Tribunal Electoral.

Antes de que se conocieran los boca de urna, el vice Alvaro García Linera insistió en que el oficialismo respetaría “la decisión que asuma el pueblo” en la consulta y reclamó la misma conducta de la oposición.

"Nosotros venimos del pueblo, acatamos lo que diga el pueblo, estaremos con lo que el pueblo vaya a manifestar, vaya a decidir o a hacer, ahora y en los siguientes años, hasta que tengamos vida; ese ha sido siempre nuestro comportamiento", remarcó el vice.

El segundo del Ejecutivo boliviano aseguró que respetar la decisión del pueblo boliviano "es un principio básico" de la democracia y del gobernante Movimiento Al Socialismo (MAS), y pidió también a la oposición que respete los resultados.

Si la reforma hubiera sido aprobada, Morales y García Linera habrían podido presentarse a las elecciones de 2019 en busca de un nuevo mandato hasta 2025, año en que Bolivia celebrará el bicentenario de su independencia.

Aunque la Constitución permite solo dos mandatos consecutivos, ambos gobernantes pudieron presentarse a los comicios de 2014 por un fallo del Tribunal Constitucional que avaló que su primer mandato (2006-2010) no cuenta porque el país fue refundado como "Estado Plurinacional" en 2009.

La campaña para este referendo se abrió en octubre de 2015, cuando organizaciones sociales e indígenas representadas por la Coordinadora Nacional para el Cambio (Conalcam) y la Central Obrera Boliviana (COB) formularon la propuesta de esa reforma constitucional a la Asamblea Legislativa Plurinacional (Parlamento).

La pretendida reforma consiste en el cambio de redacción del artículo 168 de la Constitución para que establezca que el binomio presidencial podrá presentarse a dos reelecciones de manera continua, en lugar de una sola vez, como lo indica actualmente.

El legislativo, dominado por más de los dos tercios por el gobernante Movimiento al Socialismo (MAS), sancionó esa ley de reforma parcial de la Constitución, luego de 18 horas de debate, el 5 de noviembre pasado.

Una denuncia de la prensa por supuesto tráfico de influencia de Morales y una ex legisladora que fue pareja suya en favor de una empresa chica impactó en medio de la campaña y llevó al mandatario a acusar a Estados Unidos de un nuevo intento de desestabilización y, más allá, a amenazar con la expulsión del encargado de Negocios, Peter Brennan.

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