DECLARACIÓN DEL BLOQUE DE DIPUTADOS NACIONALES DEL FPV-PJ

Política 02/03/2016
Los diputados del bloque FpV-PJ lamentamos que el presidente Mauricio Macri haya optado por abrir las sesiones ordinarias del Congreso con un discurso violento y plagado de falsedades, en el que con una catarata de agresiones y descalificaciones nos faltó el respeto no solo a nosotros, sino a los millones de argentinos que representamos.

Macri habló de diálogo con un discurso basado en la provocación, mientras en las afueras del Congreso su gobierno reprimía a los trabajadores bancarios. Pidió consenso sin reconocer absolutamente ningún logro de la gestión anterior. Olvidó los 3,6 millones de nuevos jubilados incluidos en el sistema previsional, los 3,5 millones de beneficiarios de la asignación universal por hijo y la misma cantidad de netbooks entregadas a nuestros chicos, las miles de familias que accedieron a su primera vivienda gracias al Procrear, las escuelas construidas, la tasa de desocupación más baja en años, todo con un Estado desendeudado. Macri es, sin dudas, el presidente que mejor recibió el país desde el regreso de la democracia. Haber dedicado medio discurso a la supuesta “pesada herencia” no puede ser catalogado de otra manera que de cinismo.

Si su repaso del pasado resultó falaz, su propuesta a futuro fue aún más preocupante. Fue una propuesta vacía.

Además de agresivo y violento, el de Macri fue un discurso que se definió más por lo que no dijo que por lo que dijo. Macri no habló de producción. No habló de industria. No habló del tarifazo. No habló de la devaluación. No habló del endeudamiento al que piensa someter al país. No habló de los miles de despidos tanto en el sector público como en el privado. No habló de la represión a los trabajadores y militantes sociales. No habló de las pymes. No habló de nuestros municipios y comunas. No dijo una sola palabra sobre cuestiones de género.

Tampoco dijo qué plan tiene para controlar la inflación que se disparó a niveles inusitados gracias a su devaluación del 60% (y contando) y con el tarifazo aún inconcluso. Ni cómo piensa crear empleos sin proteger la industria y con la obra pública paralizada. Ni cuál es la alquimia que permitirá alcanzar la pobreza cero a partir del despido masivo de trabajadores y la pretensión de limitar las paritarias. Ni por qué las promesas para las provincias y los sectores postergados se miden en años, mientras que las medidas que benefician a los sectores más ricos y concentrados se concretaron en cuestión de semanas.

Lo dijimos desde el primer día: queremos ayudar a la gobernabilidad, pero eso no significa que nos quedemos de brazos cruzados ante un gobierno que pretende arrasar con los derechos de los trabajadores y volver a someter al país al endeudamiento extranjero. No queremos dejarles esa pesada herencia a nuestros hijos y nietos.

A quien en el recinto nos acusó de no respetar el voto popular, le pedimos que respete el voto del 49% que no lo acompañó. Y le recomendamos que lea la definición que la Real Academia Española de a la palabra popular: “Perteneciente o relativo al pueblo. / Perteneciente o relativo a la parte menos favorecida del pueblo. / Que está al alcance de la gente con menos recursos económicos o con menos desarrollo cultural.” Nos complacería que reencausara su gobierno detrás de esta sencilla definición.

En realidad el trasfondo del discurso tiene un solo objetivo: someter la soberanía nacional a Griesa y allanarse al reclamo buitre, buscando la derogación de la ley cerrojo y la de pago soberano.

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