El crimen de la grúa en Berazategui: "Nos mataron a cuchillazos y los policías se escondieron"

Berazategui 11/09/2017 Por
Clarín entrevistó a los sobrevivientes del ataque. Por el caso fue detenido el dueño de una camioneta que discutió con el chofer del remolque y lo mató.
Martín Fernández (20), hermano de la víctima y sobreviviente del ataque
- Martín Fernández (20), hermano de la víctima y sobreviviente del ataque.(Foto Clarín)

La cicatriz de Martín Fernández (20) va del ombligo al esternón y es la que más impresiona. Pero hay otros tres puntazos que dejaron huella en su cuerpo: uno casi le perfora el hígado, otro le dio en la garganta, a centímetros de la arteria carótida, y podría haberle costado la vida, y un tercero raspó su brazo. Eso es lo que está a la vista, pero hay una herida que no termina de sanar y es por su hermano Alejandro (29), que murió atacado por la misma persona que dejó a Martín en el hospital y al borde de la muerte.

Todas las heridas, las que pueden verse y las que no, son las secuelas de la fatal discusión que tuvieron la semana pasada en la localidad bonaerense de Berazategui los integrantes de la familia Fernández -todos dedicados al negocio del remolque de vehículos de gran porte- por el traslado de una camioneta. Al llegar fueron atacados a cuchillazos por los dueños de la camioneta. Todavía no está claro cuál fue el motivo de semejante reacción, pero los hermanos no dudan: “Se nos vinieron encima y nos quisieron matar a todos a cuchillazos”. Por el caso hay un detenido y muchos cuestionamientos por la actitud de la Policía.

El crimen de la grúa: "Nos mataron a cuchillazos y los policías se escondieron"

El hecho ocurrió el jueves pasado, en el Camino General Belgrano y la calle 53, una zona muy transitada de Berazategui. A pocos metros de allí hay una garita policial, tal cual pudo comprobarse por las cámaras de seguridad del Municipio. Según denuncia la familia Fernández, la actitud de los agentes que estaban en el lugar dejó mucho que desear: “Nos mataron a cuchillazos y los policías se escondieron”, aseguran.

En las imágenes se ve también como Osvaldo Aguilera (59), con el rostro ensangrentado, escapa en moto. A las pocas horas fue capturado y es el único detenido, acusado de homicidio simple. En un video filmado con un celular, al que accedió Clarín, se observa cómo los vecinos de la zona le piden a la Policía que haga algo, mientras de fondo se escuchan los gritos de la pelea fatal.

Marcelo, padre de la familia Fernández, recibió a Clarín en su casa de Florencio Varela y es el que cuenta lo que pasó ese jueves. “Al mediodía me habían llamado para transportar una Mercedes-Benz Sprinter. Yo anoté mal la dirección, nunca encontré a esta camioneta y me fui. Al rato me volvió a llamar este hombre, que estaba muy enojado. Le dije que se tranquilizara y que enseguida le mandaba a uno de mis hijos”, relata Marcelo.

Con el correr de los minutos, la situación se puso más violenta. “Cuando llegan al lugar, mis hijos Mauro y Martín me llaman diciendo que les querían pegar. Enseguida me fui para el lugar y ahí empezó todo”, continúa. Admite que hubo una discusión por el precio, pero nada hacía esperar la reacción de Aguilera. “Yo hace 30 años que trabajo con el remolque de vehículos y nunca me pasó una cosa así”, agrega Marcelo, padre de 13 hijos.

El crimen de la grúa: "Nos mataron a cuchillazos y los policías se escondieron"

Lo que siguió fue una cacería: “Raspaban los cuchillos en el suelo y gritaban. Eran como cuchillos de caza, parecía gente dispuesta a todo. Se nos vinieron encima y lo único que hicimos fue defendernos”, relata Mauro (21), que recibió una puñalada en el brazo. El que se llevó la peor parte fue Alejandro, el hermano mayor, a quien le dieron un puntazo en el pecho. Fue atendido apenas terminó la pelea, pero murió cuando era trasladado al hospital. “Chucky” estaba casado y tenía dos hijos.

En las imágenes se ve cómo los agresores escapan del lugar en dos motos. Y también se aprecia como esconden los cuchillos que usaron para el ataque. Los hijos de Aguilera fueron detenidos, aunque quedaron libres a las pocas horas. “Nos sabemos quiénes son estos tipos, pero no pensamos nunca en ir a buscarlos. A mí me mataron a un hijo, ¿qué gano con ir a enfrentarme con ellos?”, se pregunta Marcelo. Es un hombre duro, con las manos curtidas por el trabajo, pero está al borde de la lágrima.

“El sábado enterramos a Alejandro y el domingo ya estábamos en la rotonda de Alpargatas, esperando a ver si salía algún trabajo”, cuentan los Fernández. Y agregan: “Todo el barrio vino a despedir a Alejandro. La fila de autos para ir al entierro eran de dos cuadras”.

Toda la familia está en la casa, reunida en el comedor, mientras repiten una y otra vez las imágenes del ataque. Una enorme foto de Alejandro, con un rosario colgando, asoma en el mueble principal. La casa queda en silencio. Hay heridas que todavía no cierran.

Crédito Clarín

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