Turquía: 34 muertos y 125 heridos por un coche bomba

Nacionales 13/03/2016 Por
La detonación irrumpió sobre los sonidos de un domingo de paseos en el corazón de Ankara. En una parada de autobuses frente a la céntrica plaza Kizilay de repente la onda expansiva tiró al suelo a varios de los que por allí caminaban y el fuego se adueñó de autos y ómnibus que estaban sobre la avenida. Al menos 34 personas murieron y otras 125 resultaron heridas en un atentado suicida con un coche bomba que hasta el momento nadie se adjudicó.
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- Gentileza Clarin

“La explosión fue causada por un vehículo repleto de explosivos cerca de la plaza Kizilay”, anunció la oficina del gobernador en un comunicado. La detonación se registró a las 18.45 en esta animada plaza ubicada en el centro de la capital de Turquía, que alberga numerosos comercios y una estación de metro y por la que transitan muchas líneas de autobús.

Numerosas ambulancias fueron enviadas al lugar del atentado, según imágenes de las cadenas de información turcas, que también mostraron varios autobuses totalmente calcinados.

El primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, convocó de urgencia a una reunión de seguridad para esta misma noche con los principales ministros y los responsables de los servicios de seguridad. “Las primeras constataciones apuntan a un atentado suicida”, declaró un responsable de los servicios de seguridad turcos que pidió anonimato.

Al menos 23 personas murieron en el acto, las otras durante su traslado al hospital, lo que demuestra la violencia de la explosión, según la cadena CNN-T rk.

Los heridos –de los cuales diez se encuentran en estado grave– fueron trasladados a 10 hospitales de la capital, indicó a la agencia AFP una fuente médica.
La policía turca desplegó importantes efectivos para bloquear los accesos a la plaza, sobrevolada por helicópteros, según los relatos de los testigos y del propio fotógrafo de la agencia en el lugar.

El 17 de febrero, un atentado suicida con coche bomba reivindicado por un grupo disidentes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK, separatistas kurdos) contra autobuses que transportaban personal militar dejó 29 muertos cerca del lugar donde se produjo la explosión de ayer.

Ese grupo, los Halcones de la Libertad del Kurdistán (TAK), asumió la responsabilidad del ataque tres días después y amenazó con otros, en particular contra lugares turísticos turcos. Por eso ahora las autoridades investigan si el nuevo atentado pudo venir desde allí.

El viernes, la embajada de Estados Unidos en Ankara había difundido un mensaje a los ciudadanos norteamericanos presentes en Turquía advirtiéndoles de un “posible atentadoterrorista” en la capital en el barrio donde se registró la explosión del 17 de febrero.

El presidente conservador turco Recep Tayyip Erdogan atribuyó, “sin la más mínima duda”, ese atentado a combatientes kurdos sirios de las Unidades de Protección Popular (YPG), con el apoyo del PKK. Pero el jefe del Partido de Unión Democrática (PYD), brazo político del YPG, Saleh Muslim, y el responsables del PKK, Cemil Bayik, rechazaron esas acusaciones.
Turquía vive en estado de alerta máxima tras una serie de mortíferos atentados, cuatro de los cuales fueron atribuidos por las autoridades al grupo Estado Islámico (EI).

El más mortífero, ocurrido el 10 de octubre pasado, fue ejecutado por dos kamikazes que se hicieron estallar en medio de manifestantes de la causa kurda ante la estación central de Ankara, con un trágico saldo de 103 muertos.
Turquía está sacudida, además, desde julio pasado por la reanudación del conflicto kurdo. Intensos combates oponen a sus fuerzas de seguridad con el PKK en numerosas ciudades del sureste, poblado por una mayoría de kurdos.

Los últimos atentados pusieron fin a las conversaciones de paz iniciadas por el gobierno turco contra el PKK a finales de 2012 para hallar una solución a una rebelión que dejó más de 40.000 muertos desde mediados de la década del 80.
Acusado durante mucho tiempo de complacencia hacia los grupos rebeldes más radicales en guerra contra el régimen de Damasco, el gobierno turco se unió hace apenas unos meses a la coalición antiyihadista liderada por Estados Unidos y multiplicó las detenciones para luchar contra las células del Estado Islámico en su territorio.

La embajada estadounidense había advertido el viernes sobre un "potencial plan terrorista para atacar edificios gubernamentales turcos y viviendas" en un vecindario de Ankara cercano a la explosión de hoy. Por eso, pidió que se evitara la zona.

Por el momento no hubo un comunicado oficial por parte del Gobierno turco, que impuso un bloqueo informativo sobre el ataque.

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