El regreso de un mal milenario

Sociedad 28/03/2016
Pese a que existe una vacuna y métodos de prevención probadamente efectivos, la tuberculosis es una enfermedad que sigue plenamente vigente en gran parte del mundo, sobre todo en los países más pobres y en donde la pandemia del Sida está más extendida.
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- Tuberculosis se acerca al sida como principal causa de muerte por enfermedades infecciosas

En ocasión de conmemorarse el pasado jueves el Día Mundial de la Lucha contra la Tuberculosis, se difundieron estadísticas que revelan la incidencia de esta patología. Cerca de diez millones de personas tuvieron la enfermedad, de las cuales fallecieron alrededor de un millón y medio.

Los especialistas consideran que la tuberculosis ha sido, tal vez, la enfermedad que más daño ha causado a la especie humana a lo largo de toda su historia. El germen fue descubierto por el médico alemán y premio Nobel Robert Koch, que hizo público su logro el 24 de marzo de 1882. Por esa época, la enfermedad era la principal causa de muerte sin que se la pueda diagnosticar con precisión.

En la Argentina la enfermedad también tiene vigencia, al punto que se notificaron el año pasado al Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud 10.500 casos.

Desde hace décadas existe una vacuna, la denominada BCG, que es de administración obligatoria. Y científicos lograron descubrir la secuencia completa del ADN del bacilo, lo que permitió investigar nuevas técnicas de diagnóstico más rápidas y el reconocimiento de cepas particulares.

Sin embargo, pese a estos avances, lejos está la esperanza de la erradicación total de esta enfermedad que es la primera causa de muerte en personas con VIH, según los datos proporcionados por la Fundación Huésped, que además asegura que una de cada tres muertes por Sida es por tuberculosis.

Se trata de una enfermedad infecciosa de origen bacteriano que se transmite por vía aérea de persona a persona. Los síntomas (tos, fiebre, sudores nocturnos, pérdida de peso, dolor torácico) pueden ser leves durante muchos meses. Como resultado de ello, en ocasiones los pacientes tardan en buscar atención médica y transmiten la bacteria a otras personas.

Su forma más conocida es la tuberculosis pulmonar, que se transmite con la tos o el estornudo. Pero también puede afectar otros órganos, como los riñones, los ganglios linfáticos, los huesos o las articulaciones.

La Organización Mundial de la Salud promueve este año de manera muy enfática la articulación entre los gobiernos, la sociedad civil y el sector privado para, a través de distintas estrategias, poner fin a esta enfermedad milenaria con las armas de la ciencia moderna, mejorando la prevención, universalizando la vacunación y brindándole a los pacientes, en particular a los inmunodeprimidos, un mejor tratamiento.

Pero también se requiere, para el ataque a esta patología prevenible, tratable y curable, del despliegue de políticas que remuevan causas más profundas, como la pobreza y la miseria, que impidan o restrinjan la estigmatización que conlleva la enfermedad y que garanticen que la atención de calidad sea accesible a todos y con igualdad de oportunidades.

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