El triste final de Lula da Silva

Actualidad 07/04/2018 Por
El expresidente de Brasil dejó al vecino país con una imagen positiva de 87% y una bonanza económica durante sus dos periodos. En las próximas horas empezará a cumplir con una condena de 12 años de prisión.
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Luiz Inácio Lula da Silva, nació en Caetés el día 27 de octubre de 1945, en un humilde pueblo de Pernanbuco, séptimo hijo de ocho hermanos y de padres analfabetos. Tras el abandono de su progenitor (alcohólico), la madre de Lula tuvo que trasladarse junto a sus ocho hijos al estado de San Pablo, precisamente Guarujá, si, justo allí (donde se encuentra el triplex frente a la playa por el que fue condenado). 
 
Acostumbrado ya a la gran ciudad, donde se educó y desde muy chico empezó vendiendo tapiocas y naranjas en el vecino puerto de Santos. Tras realizar un curso de tornero mecánico, consiguió empleo en una fábrica de tornillos, siendo esta, la que facilitaría su ingreso al gremio de metalúrgicos en 1960, en San Bernardo del Campo, en la periferia sur de la ciudad, donde inició una larga carrera sindical.  
 
En pleno proceso militar encabezó el mayor movimiento obrero de la historia de Brasil. Promotor de grandes huelgas de hambre, llegó a estar preso durante 31 días. 
 
En 1980, con la embrionaria apertura del régimen, fundó el PT, entonces de línea socialista troskista, pero que luego haría las paces con el capitalismo para definirse más como una fuerza de centroizquierda. Con las primeras elecciones directas, en 1989, Lula se lanzó como candidato a la presidencia que le arrebataría en las urnas el joven conservador Fernando Collor de Mello. No se dio por vencido e intentó otras tres veces más: sin éxito en 1994 y en 1998 (en ambas oportunidades ganó el socialdemócrata Fernando Henrique Cardoso), finalmente salió victorioso en los comicios de 2002. 

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Durante sus ocho años como presidente de Brasil, hizo reformas y radicales cambios que produjeron la transformación social y económica de Brasil, que triplicó su PIB según el Banco Mundial al punto de convertir a la República en una potencia mundial. Es ampliamente reconocido como una figura de su tiempo y se considera que su gobierno fue clave para los éxitos económicos de su país, en particular en materia de reducción de la pobreza, con programas sociales como Hambre Cero o Bolsa Familia, que contribuyeron a sacar de la pobreza a unos 30 millones de brasileros en menos de una década; a la salida de Lula de la presidencia, 52 millones de personas (el 27% de la población) se beneficiaban de Bolsa Familia. En el plano internacional, jugó un papel destacado en asuntos como el programa nuclear de Irán y los debates sobre el cambio climático. 
Lula abandonó la presidencia con una gran popularidad, tanto en Brasil, con más de un 80% de aprobación. 
  
En octubre de 2011, a Lula, fumador durante más de 40 años, se le diagnosticó un cáncer de garganta y empezó a recibir un tratamiento de quimioterapia con el que meses después superó la enfermedad y pudo reanudar sus funciones. 
 
En abril de 2015, el Ministerio Público de Brasil abrió una investigación por tráfico de influencias contra el ex presidente Lula. Se le acusó de que entre 2011 y 2014 presionó para que la empresa Odebrecht obtuviera contratos públicos en el extranjero. En junio 2015 el presidente de Odebrecht fue detenido bajo acusado del pagó de 230 millones de dólares en sobornos para políticos. 
 
El ex presidente fue condenado a nueve años y seis meses de cárcel por corrupción y blanqueo de dinero, según la sentencia dictada el miércoles 12 de julio de 2017 por el juez de la Operación Lava Jato, Sérgio Moro. La condena se refiere al caso del apartamento de lujo de Guarujá (estado de São Paulo), un inmueble que según los investigadores recibió como forma de propina de manos de la constructora OAS, una de las implicadas en el escándalo de corrupción de Petrobras. En su sentencia el juez criticó que durante el proceso judicial el ex presidente adoptó "tácticas cuestionables" y llegó a "intimidar" a agentes de la ley. En enero de 2018, los tres jueces de un tribunal de apelación confirmaron por unanimidad la condena por corrupción y lavado de dinero al expresidente brasileño y aumentaron la sentencia inicial a 12 años de cárcel.  
 
Luego de tensas horas, la Corte Suprema sumó otro ingrediente: rechazó el habeas corpus presentado por los defensores de Luiz Inácio Lula da Silva, para evitar su prisión inmediata luego de su derrota en la segunda instancia por un tribunal de Porto Alegre.  
 
Fue luego de una extensa sesión de más de 10 horas, que se definió pasada la medianoche, con el voto de la presidenta del Tribunal, luego de que las opiniones quedaran divididas en un empate de 5 votos a favor y 5 en contra del recurso presentado por Lula. 
 
Es por esta causa que Lula tendrá que salir del sindicato para ser llevado a una celda especial en La Superintendencia de la Policía Federal donde cumplirá con la condena. 
 

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