Miles de chicos sin clases: una señal de alarma que excede la paritaria

Miles de estudiantes bonaerenses quedaron sin iniciar el ciclo lectivo, en un conflicto que vuelve a poner en debate la prioridad política y social de la educación pública.
02 de marzo de 2026 AHORAONLINE

El no inicio del ciclo lectivo en la Provincia de Buenos Aires no es un dato administrativo ni una pulseada sectorial más. Es una señal de alarma institucional. Cuando miles de estudiantes quedan fuera del aula el primer día de clases, lo que está en discusión no es solo un porcentaje salarial, sino la capacidad del sistema político de garantizar un derecho básico.

La educación obligatoria no es un servicio accesorio: es un pilar constitucional y una herramienta estructural de movilidad social. Cada jornada perdida profundiza desigualdades que ya son críticas. En los sectores más vulnerables, la escuela no solo organiza el aprendizaje, también estructura rutinas, contención y alimentación. El impacto, por lo tanto, es multidimensional.

El conflicto salarial es legítimo en términos gremiales. La pérdida del poder adquisitivo frente a la inflación erosiona cualquier esquema salarial y obliga a revisiones periódicas. Pero también es cierto que la sociedad no puede naturalizar que el inicio de clases sea rehén recurrente de negociaciones que no logran resolverse en tiempo y forma. La previsibilidad debería ser un objetivo compartido entre el Estado y los sindicatos.

En este escenario, el mayor costo lo pagan los estudiantes. No votan en paritarias, no negocian porcentajes, no participan de las mesas técnicas. Sin embargo, son quienes absorben las consecuencias directas. Cada día sin clases implica contenidos que se reprograman, procesos pedagógicos que se comprimen y un calendario que arranca condicionado.

La discusión salarial debe resolverse con responsabilidad fiscal y sensibilidad social. Pero, sobre todo, con la conciencia de que el derecho a la educación no puede quedar subordinado a la incapacidad de alcanzar acuerdos oportunos. Si el sistema no logra garantizar el inicio normal del ciclo lectivo, el mensaje institucional es preocupante.

El desafío no es solo cerrar una paritaria. Es recuperar la centralidad de la escuela como prioridad estratégica. Porque detrás de cada cifra hay miles de chicos esperando empezar. Y en educación, el tiempo que se pierde no siempre se recupera. 

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