
Quilmes estuvo a la altura, pero no le alcanzó

Quilmes abrió el marcador con un golazo de Bonetto. Gran contra iniciada desde su propia área. El volante capturo el pase de su compañero cerca de la medialuna y de zurda la clavo en el ángulo. La alegría no duro mucho, porque tres minutos más tarde, Benedetto marcó el empate tras un córner y volea posterior del delantero.
El segundo gol de Boca llegó cuando el Cervecero generó chances para poder marcar un gol más. El equipo de Coyette se apoderó del juego y se acercó al arco defendido por García, pero una distracción en el fondo derivo en la ventaja para el Xeneize y baldazo de agua fría para Quilmes.
En el complemento, el partido estuvo parejo hasta que Langoni marcó el tercer gol para el Xeneize. Glellel no pudo contener un remate de Medina y apareció el juvenil de Boca para meter la pelota adentro. Mariano Pavone, a los 20 minutos, puso en partido al Cervecero al marcar el segundo gol para Quilmes y poner el encuentro 3-2.
Tras el gol, el partido estuvo demorado unos 15 minutos por unos inadaptados hinchas del Cervecero que comenzaron a tirar piedras a la zona de la platea donde se situaba la gente de Boca. Tras la intervención de la policía, el encuentro continuó.
Boca tuvo serias chances de estirar la ventaja, pero los palos se lo negaron. Quilmes gracias a la fortuna continuó con vida, pero ya no le quedaba resto.
SERIOS INCIDENTES
El encuentro entre Boca y Quilmes estuvo suspendido durante 17 minutos cuando después del segundo gol de los “cerveceros” convertido por Mariano Pavone a los 19 minutos del segundo tiempo los hinchas de este equipo les arrojaron proyectiles a los simpatizantes “xeneizes” que estaban ubicados en uno de los sectores de la platea.
Debido a este hecho el árbitro Ariel Penel llamó a ambos capitanes, Guillermo Fernández y Pavone, y decidió suspender el partido durante 17 minutos.
Todo comenzó cuando los hinchas “cerveceros” se acercaron al limite que une la habitual popular local y la platea donde estaban los boquenses y les lanzaron piedras y botellas.
Luego forzaron una de las puertas y trataron de subir a la platea ante la intervención policial, que lanzó agua para frenar a los revoltosos.
De estos incidentes quedó como resultado que el jefe de seguridad de Quilmes, Pablo Otero, fue herido en la cabeza con un corte sangrante.
EL RECUERDO DEL VIOLENTO ENFRENTAMIENTO DE 1983
Aquellos hinchas con memoria recuerdan que la rivalidad entre barras de Quilmes y Boca viene de hace años y tuvo su momento de mayor repercusión el 5 de enero de 1983.
Esa noche de sábado, Quilmes, que ya estaba descendido, visitó a Boca Juniors y perdió 1 a 0. Luego del partido el choque entre ambas barras provocó dos muertos: un hincha de Boca, Raúl Servín Martínez, de 18 años y otro hincha de Quilmes, Raúl David Calixto, de 17, que falleció a raíz de un paro cardíaco mientras escapaba.
Del enfrentamiento en las cercanías de la Bombonera, en la zona de Caminito se acusó de la muerte del hincha de Boca al jefe de la hinchada quilmeña, Carlos Alberto De Godoy, más conocido como “El Negro Thompson”.
La historia entre ambas barras había nacido un año antes cuando “Thompson” y José Barrita, “El Abuelo”, líder de la “12”, se disputaban las entradas de favor para ir al mundial de España 1982.
“Thompson” fue liberado por la justicia rápidamente y cuatro años después se lo encontró culpable, falleciendo en la cárcel de Villa Devoto a comienzos de 1989.


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