Más de 100 robos diarios a jubilados en el AMBA

La modalidad de entraderas a adultos mayores se multiplica en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Bandas organizadas irrumpen en viviendas, maniatan y golpean a víctimas de más de 70 años. Crecen las críticas en la provincia de Buenos Aires por la falta de un plan efectivo de seguridad.
Policiales18 de febrero de 2026 AHORAONLINE

Los robos domiciliarios contra jubilados se consolidaron como una de las modalidades más violentas del delito urbano en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Las cifras encienden todas las alarmas: en las primeras seis semanas del año se registraron más de un centenar de entraderas por día en sus distintas variantes, tanto en el Conurbano como en la Ciudad.

El patrón se repite con crudeza. Víctimas mayores de 70 u 80 años, viviendas bajas y delincuentes que actúan con información previa o tras breves tareas de observación. En muchos casos, las bandas ya están especializadas en este tipo de hechos: irrumpen en las casas, reducen a los propietarios, los maniatan y los golpean para exigir dinero. El nivel de violencia suele ser desproporcionado en relación con el botín, que en ocasiones se limita a una jubilación recién cobrada, algunos ahorros en dólares o electrodomésticos.

La situación es particularmente grave en la provincia de Buenos Aires, donde vecinos y referentes sociales advierten que el delito “se naturalizó” en numerosos distritos. Las críticas apuntan directamente a la gestión del gobernador Axel Kicillof, a quien le reclaman medidas concretas y un plan integral de seguridad que trascienda los anuncios y refuerce la prevención en los barrios.

En el Conurbano, las entraderas a jubilados dejaron de ser hechos aislados para convertirse en una modalidad sistemática. La reiteración de casos, la similitud en el accionar y la violencia empleada evidencian un fenómeno organizado que encuentra en los adultos mayores un blanco fácil: personas que viven solas, con rutinas previsibles y escasa capacidad de defensa.

Mientras tanto, el temor crece. Muchos jubilados optan por no salir, refuerzan puertas y ventanas o dependen de familiares para realizar trámites bancarios. La sensación de indefensión se profundiza frente a estadísticas que reflejan más de 100 robos diarios en el AMBA y una respuesta oficial que, según denuncian sectores opositores y víctimas, resulta insuficiente ante la magnitud del problema.

La inseguridad no sólo impacta en los índices delictivos: golpea directamente en la calidad de vida de quienes trabajaron toda su vida y hoy, lejos de disfrutar su jubilación, viven con miedo dentro de sus propias casas. 

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